Había una vez en el mundo de las Muelas Mutantes una muela rara que se llamaba Federica. Ella era muy popular en el Mundo Mutante por su gran carisma, valentía y buena vibra. Su mejor amigo era Fofo, un simpático puerco muela mutante. Siempre jugaban en los extraños lugares de este planeta y se divertían con los locos habitantes.
Un día el Ratón de los Dientes, Rey del mundo de las Muelas Mutantes, dio aviso a su pueblo de que algo grave estaba ocurriendo. Los dientes de los niños estaban desapareciendo. Cuando llegaba por las noches a poner los premios debajo de sus almohadas ¡no encontraba nada! ¡alguien se estaba robando los dientes y muelitas de los niños! Los ladrones eran las perversas y codiciosas muelas mutantes de la Banda Rancia: Rancio, Carmelo y Sebo. Ellos eran malvados por todas las caries que tenían de haber comido tantos dulces. Su objetivo era robarse todos los dientes que los niños dejaban para llenarlos de caries y hacerlos malvados como ellos.
Después de mucho pensar, el Rey Ratón de los Dientes, decidió darle a Federica la misión de cuidar a todos los dientitos que los niños iban perdiendo al crecer hasta que él pudiera llegar con sus premios.
Así que Federica junto con Fofo, su fiel amigo y compañero, protegen los dientes de los niños de la malvada Banda Rancia y ayudan fielmente al Rey Ratón de los Dientes a cumplir su misión de premiar a los pequeños por haberlos cuidado hasta caerse.